sábado, 4 de julio de 2009

EL SECTARISMO ENEMIGO DEL PROGRESO REVOLUCIONARIO



Comisión de CS en Coro. Junio 17 de 2009.

Hace mucho rato que Engels en correspondencia con Bolte quiso decir, palabras más palabras menos, que el sectarismo (espíritu de grupo o de secta prepotente) es directamente proporcional a la precariedad en la formación socialista e inversamente proporcional a la inserción del portador de tal influenza en el desarrollo consciente del movimiento obrero.

O sea, entre menos compromiso e inserción con el movimiento obrero consciente participativo se tenga, mayor será el espíritu de secta del grupo fragmentador de las fuerzas de la revolución y entre más precariedad (o ignorancia, en palabras del propio Engels) se posea en praxis socialista, más secta se es.

Pues bien y en tal sentido, al leer el editorial de la buena revista, Debate Socialista (editorial de junio de 2009), dirigido en particular contra el reciente encuentro de intelectuales organizado por el CIM (Centro Internacional Miranda) para evaluar la revolución Bolivariana, uno(a) se encuentra con la sorpresa de leer párrafos tales que parecen escritos para ganarse la reprimenda de Engels, veámoslos:

“Fabrican encuentros de intelectuales cuyos pronunciamientos son confusos, dejan traslucir su resquemor por el liderazgo de Chávez, que ellos denominan “hiperliderazgo” o “cesarismo progresista”. Sin duda, son chavistas sin Chávez, pero avergonzados de salir a la luz del día, de saltar definitivamente la talanquera”.

Luego agrega Debate Socialista:

“En el extremo donde se soldan la ultraderecha con el tremendismo irresponsable, encontramos grupos con tapujos de socialistas, pero antichavistas. Dedicados a certificar la revolución, para ellos esto no es socialismo, pero Cuba tampoco”.

“Proponen disparates, son simples aficionados de la política, irresponsables. Su peligro estriba en que están infiltrados por los servicios oligarcas, que les influyen en tareas contra la Revolución”.

Díaz Rangel no comparte la manera como Debate Socialista realiza en este caso su trabajo de crítica y por ello en el diario Últimas Noticias (14 de junio de 2009, página 13) llama a abrir la discusión sobre el proceso bolivariano al que le asigna muchos interrogantes y le reconoce sus logros. Él contradice la postura de Debate Socialista que antes hemos citado:

“Estas posiciones están dirigidas a ahogar cualquier intento de sana discusión y de crítica constructiva, animada por corregir errores. Son frecuentes en todos los procesos revolucionarios, y entrañan ciertos riesgos”.

Y el propio presidente Chávez en sus Líneas del día 14 de junio de 2009 (¡Cómo Sucre en Ayacucho!!), apunta con mucha precisión:

“El socialismo no está exento de intentos equivocados, de errores. Pero si el socialismo se decretara, esto es, si deviniera en dogma, receta o formula, los intentos equivocados, los errores, no se corregirían verdaderamente y terminarían multiplicándose. Bienvenido, entonces, todos los espacios de discusión crítica sobre nuestra experiencia socialista”.

Pues bien, la revista Debate Socialista, debería ponerse a tono con la batalla de ideas orientados por el espíritu de Chávez y Díaz Rangel y confrontar a Monedero y Vladimir Villegas y a todos los intelectuales que dicen están a punto de saltar la talanquera (hacia la contrarrevolución) y que actúan, a su parecer, infiltrados por los servicios oligarcas, en el terreno de su argumentación y comportamiento político.

Si procede ella, como ahora lo hace y reproduce su rosario de epítetos como centro del debate, descendería a ras de piso y terminaría por aupar la fragmentación de fuerzas del proceso; en otras palabras acabaría militando en el “antichavismo” y trabajando para quien dice combatir. Es de conocimiento de Debate Socialista, que las contradicciones entre ella (otro grupo de intelectuales) y los intelectuales convocados por el CIM, no son antagónicas, entonces no hay porque ponerlas en ese plano, a no ser que se busque otra cosa. Debate Socialista, reiteramos, sabe eso, pues reclama ser un grupo de profesionales de la revolución (no de simples aficionados a la política, como según ella lo es el grupo del CIM).

A propósito de este caso, retomemos un aspecto de la manera como se asumieron los debates sobre los procesos en el llamado socialismo soviético. Dieterich (página 135, en Cuba y el Socialismo del Siglo XXI, 2006) recuerda que la conducción de la revolución debe diferenciar entre las evoluciones (células) propias del organismo y aquellas que controladas por el enemigo, trabajan en su contra, tal como sucede en los sistemas biológicos con la infección viral de las células, por ejemplo en el VIH o ciertos tipos de cáncer.

Mosca pues camaradas de Debate Socialista, hay que volver a hacer la tarea de crítica a las posturas de Monedero y a los materiales del renombrado encuentro del CIM, es mucho lo que cabe debatir en ellos, así la evaluación del proceso ganaría en profundidad y de paso llegaríamos a saber, quién de verdad está reproduciendo la ideología pequeñoburguesa como tendencia nociva del proceso bolivariano.

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