lunes, 3 de agosto de 2009

EL PAPEL DE LA JUVENTUD EN LA CONSTRUCCIÓN DEL PODER POPULAR


Uno de los sectores mas afectados actualmente por la línea política propagandista del imperialismo, es la juventud venezolana, hecho que podemos corroborar al observar la apatía que esta muestra ante el continuo llamado que hace la revolución bolivariana a incorporarse de manera activa al proceso de cambios que se generan en este momento en lo político, económico y cultural. Esta situación no sucede de manera espontánea como lo establecimos al comienzo, es parte de un plan sistemático de las fuerzas imperialistas que actúan a través de sus figuras nacionales, como los medios de comunicación, implantando patrones de consumo únicos y a través del flagelo de la droga que ha llegado a penetrar a los niveles de educación media y diversificada de nuestro sistema educativo, que dicho sea de paso se encuentra debilitado a lo interno por no contar con una organización docente cohesionada y comprometida con el desarrollo de la nación. Por el contrario utilizan métodos poco pedagógicos para la enseñanza lo que contribuye al desgaste generando el repudio de la población estudiantil, que aun estando en un momento idóneo para nutrirse de conocimiento, ve en la institución educativa un enemigo que incluso atenta a su desarrollo pleno como individuo.

Venezuela desde el punto de vista demográfico, está integrada fundamentalmente por jóvenes, realidad social estructural que comparte con el resto de los países Latinoamericanos y Caribeños. Esto implica que en el seno de la juventud, se expresa la estructura social venezolana, y por consiguiente su dinámica de lucha de clases.

Pero además de esto la juventud también sufre discriminación por el hecho de ser juventud, esto quiere decir que a la condición de clase que ya genera un impacto de importancia se le agrega el problema etáreo o generacional. A la juventud se le discrimina por ser más vulnerable, inexperta o inmadura como dice la sociedad “adultocéntrica”, lo cual condena al joven a convertirse en un sujeto pasivo que debe esperar el futuro para poder comenzar actuar.

Este irrespeto a la dignidad del joven se contrarresta con la rebeldía inherente a la juventud, rebeldía que en el capitalismo muchas veces se traduce en formas de alienación, que convierten dicha irreverencia en expresiones culturales totalmente inofensivas para la sociedad capitalista. De hecho esa rebeldía alienada crea un mercado de jugosas ganancias para la industria cultural: CDs, cigarrillos, alcohol, música, ropa, son mercancías dispuestas para el consumo juvenil de todos los gustos “rebeldes”, raperos, rokeros, emos, jordans, regaetoneros, etc., a todos el mercado capitalista les ofrece esteriotipos y patrones para el consumo.

En Venezuela pese a los avances registrados en materia de derechos y políticas sociales para la juventud, todavía se siguen sufriendo parte de los males antes nombrados, hoy por hoy no están construidas las organizaciones que permitan propias formas de identificación de los jóvenes estudiantes, trabajadores o excluidos. La democracia participativa ha abierto todo un campo de posibilidades y es notoria la participación fundamental de los jóvenes de las comunidades en las movilizaciones populares y la defensa del proceso revolucionario. Aún así, todavía no se terminan de solidificar y proponer estructuras y organismos que respondan a las expectativas, características y problemáticas particulares de la juventud venezolana, pese que la Ley de Juventudes y la Ley Orgánica de protección al Niño, Niña y Adolescente (LOPNA), implican la conformación de las instituciones de Estado de atención a estos sectores, así como la conformación de todo un sistema de participación y protagonismo.

Frente a este estancamiento burocrático, la juventud debe asumir su rol en la vanguardia con mística y entusiasmo, con la alegría propia de la edad, con la rebeldía necesaria para transformar a este mundo injusto, el mundo del capitalismo. El ser joven nunca ha sido excusa para no participar en los procesos de construcción histórica, de ello hay bastantes ejemplos a lo largo de todas las luchas que los pueblos han librado por su emancipación. Recordemos a Bolívar que con 30 años realizó la Campaña Admirable, a Sucre que con 29 años venció en Ayacucho sellando la independencia suramericana del dominio colonial español, o a Fidel que con tan sólo 32 años dirigió una revolución exitosa a 90 millas del imperio más poderoso de la historia.

En este sentido la juventud venezolana no debe eludir su responsabilidad ante la historia, de esta generación depende en buena medida la consecución de los procesos de cambio en curso en nuestro continente, en la Patria Grande. Del éxito de las luchas que libre la juventud venezolana junto al pueblo trabajador depende la esperanza de millones de personas que en el mundo han puesto sus ojos nuevamente en el proyecto socialista, fracasar no esta permitido, si se pierde, pierde la Humanidad, porque con el capitalismo la existencia de la vida en el planeta está en peligro.

Creemos necesario que deben generarse los espacios de organización participativos, con formas atractivas y acordes a nuestras necesidades, una de las vías mas eficaces son las escuelas artístico-culturales y deportivas donde nos incorporemos para acabar con las miserias que genera el ocio capitalista. Esta organización debemos construirla desde las bases, ya que los intentos que han surgido desde el Estado han corrompido a un gran sector de nuestros jóvenes camaradas confinándolo a labores de oficina en las instituciones gubernamentales y como consecuencia la peor de las calamidades para el espíritu revolucionario de la juventud: la burocratización.

Cada día los y las jóvenes deben hacer esfuerzos sustanciales y sinceros para elevar sus niveles de conciencia, de organización, de agitación y de movilización para poder enfrentar la arremetida del imperialismo y sus lacayos internos, quienes en los últimos años han logrado organizar y movilizar a un sector de la juventud fundamentalmente de los estratos burgueses, pequeños burgueses y capas medias. Estas organizaciones neo-fascistas no deben subestimarse porque están siendo entrenadas por la CIA y otras organizaciones de seguridad internacionales para subvertir el orden, hay que disputarles los espacios y quitarles la iniciativa, la juventud del barrio y de las urbanizaciones populares es más grande y combativa, por lo tanto debe vencer en las calles y en cualquier escenario.

Por esta razón hoy los jóvenes revolucionarios, deben prepararse con ahínco y disciplina, con entusiasmo, estudiar y luchar es la consigna, porque desde ya los y las jóvenes son constructores del mundo nuevo. La juventud no debe esperar al futuro para comenzar a trabajar, desde hoy debe construir día a día ese futuro prodigioso que nos depara una construcción socialista exitosa, aprendiendo de los errores del pasado y emulando los logros positivos de esas experiencias.

La lucha es por recuperar los espacios educativos y construir la nueva educación, que se encuentre comprometida a resolver los problemas que surjan en la comunidad, la fábrica y el campo. Pero no sin antes retomar la lucha por la democratización de la educación superior, comenzando porque las universidades denominadas “autónomas” sean pobladas por estudiantes provenientes de los sectores populares. Sin duda alguna la juventud venezolana nos encontramos en el momento histórico para luchar por la reivindicación de nuestros derechos, abandonemos los vicios, el embrutecimiento vil al que nos someten los medios y pasemos al frente de la lucha por la construcción del socialismo de manera enérgica y vigorosa junto con los demás sectores de la sociedad.

En este momento histórico la juventud venezolana debe colocarse a la altura de la juventud libertadora que expulso la corona española de nuestras tierras; emular a la juventud rusa y cubana que en 1917 y 1959 respectivamente se atrevieron a tomar el cielo por asalto para construir una sociedad más justa y libre; ser herederos dignos de esa juventud venezolana que luchó enconadamente contra la dictadura de Gómez y luego la de Pérez Jiménez; seguir el ejemplo de esa juventud mártir que regó su sangre durante el Pacto de Punto Fijo para disfrutar los derechos que hoy nos brinda nuestro país.

El presente y el futuro de la Revolución Bolivariana, tiene como eje el desarrollo de una juventud con nuevos valores, nuevas actitudes y una formación revolucionaria, profundamente colectiva que tome en sus manos con la mayor firmeza de principios, entrega y valentía la conducción del país. Nuevas generaciones formadas bajo una cultura revolucionaria que forme una coraza frente a la propaganda y los mensajes alienantes e individualistas del capital.

Avancemos hacia la unidad de las fuerzas revolucionarias juveniles, avancemos a la dirección colectiva de la revolución, iniciativas como los Guerreros Juveniles, el Movimiento Estudiantil Transformador, la conformación de una juventud del PSUV crítica, fuerte y combativa, son necesarias para acometer estas tareas.

¡El llamado es a la juventud a incorporarse como el sector mas dinámico, contamos con el arrojo y la fuerza necesaria!

(Fragmento del Compromiso Histórico, resolución aprobada en el marco del evento de la Explosión Popular)

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