lunes, 3 de agosto de 2009

EL SUCRE CONTRA EL FMI


Bernard Cassen

SUCRE, Sistema Unificado de Compensación Regional de Pagos, es la nueva moneda de ALBA, Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América.

El SUCRE es una moneda virtual con la que se empezará a operar a partir de Septiembre en transacciones entre estos países, aunque otros apuntan a un plazo de entre 5 y 8 años; teniendo más sentido que sea primero de forma virtual para cobrar vida el próximo año 2010. Esta moneda virtual, el SUCRE, será luego cambiada a moneda al uso en cada país, ya sean dólares, pesos, euros u otras.

Toda crisis de la magnitud de la actual es propicia para acontecimientos de este calado y la aparición de una nueva moneda, el SUCRE, es digna de la misma. El SUCRE es el establecimiento de una estructura monetaria regional que rompe totalmente con la lógica de las instituciones de Bretton Woods y que destruirá el monopolio del Fondo monetario internacional (FMI).

Recordemos que para frenar la gran crisis financiera de 1997, parte de Asia oriental, Japón, propuso la creación de un Fondo monetario asiático que, inyectando liquidez en los circuitos financieros de los países afectados, habría permitido limitar la amplitud del «tsunami» y evitar su propagación a Rusia y después a Brasil. El gobierno estadounidense y el FMI cortaron de raíz aquella iniciativa.

Lo que Tokio no pudo llevar a cabo en aquella época, un pequeño grupo de países lo está haciendo en América Latina y además va mucho más lejos: reunidos en Caracas el 26 de noviembre de 2008, los dirigentes de los seis países (no se habían incorporado Ecuador y los países caribeños de San Vicente Islas Granadinas, y de Antigua y Barbuda), miembros de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (Alba), a los que se unió Ecuador, decidieron no sólo crear un Fondo de estabilización y reserva que los protegerá colectivamente, sino, además, para todas las transacciones comerciales, tanto en el ámbito regional como fuera de la zona, dotarse de una unidad de cuenta común combinada con una cámara de compensación de pagos. La unidad de cuenta común y la cámara llevarán el nombre de «Sistema unitario de compensación regional», el «SUCRE».

En este dispositivo también se reconocen tanto los mecanismos de la Unión Europea de los pagos que, de 1950 a 1958, aseguraron una total estabilidad de los intercambios entre sus 18 países miembros, como los del Sistema monetario europeo y su elemento central: el ECU (European Currency Unit), antecesor del euro. Como el ECU, el SUCRE será únicamente, al menos de momento, una unidad de cuenta y valor. No una moneda con su organismo emisor y sus piezas o billetes.

Esta iniciativa, que deberá concretarse este año 2009, es un pedrusco en el jardín del FMI. Efectivamente, la declaración final de la reunión de Caracas critica agriamente: «Un sistema financiero internacional que promovió la libre circulación de los capitales y la dominación de la lógica de la especulación financiera en detrimento de la satisfacción de las necesidades de los pueblos». Sin que se le haya nombrado expresamente, el G20 también ha recibido lo suyo: los firmantes denunciaron «la ausencia de propuestas creíbles y firmes para hacer frente a los efectos devastadores de la crisis financiera».

La creación del SUCRE se inscribe en una lógica geopolítica: poner fin a la hegemonía del FMI —el presidente venezolano, Hugo Chávez, incluso ha exigido su disolución— y por lo tanto de Estados Unidos y el billete verde, para encaminarse a un mundo multipolar. La declaración hace constar «la firme convicción de que el ámbito regional es el espacio privilegiado para dar respuestas inmediatas y efectivas» a la crisis, con vistas a crear un «espacio liberado de ineficaces instituciones financieras globales y del monopolio del dólar como moneda de cambio y reserva» y «para avanzar hacia la creación de una moneda común, el SUCRE».

El SUCRE no plantea ningún problema de financiación: por hablar sólo de Venezuela, este país dispone de reservas de cambio de 100.000 millones de dólares. Por otra parte, su simple existencia tendrá un efecto disuasorio sobre la especulación. El Sistema está abierto a todos los países del hemisferio. Parece que la multipolaridad monetaria está en marcha…

Bernard Cassen es miembro de «Attac France» y de la asociación «Mémoire des Luttes». Ha escrito, en colaboración con Christophe Ventura, el libro: En finir avec l’eurolibéralisme, Editions des 1001 Nuits, París, 2008.

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