sábado, 29 de agosto de 2009

Narcotráfico y violencia: Venezuela en la mira del Imperio


CS

En los países latinoamericanos avanzan a diferentes ritmos los pueblos en la búsqueda de resolver los problemas históricos y estructurales en el marco de la democracia heredada de la revolución francesa, la democracia burguesa empieza a ser tomada por asalto, y traspasada por las fortalezas de los pueblos que empiezan a creer y a construir un camino diferente a la dependencia y a la explotación capitalista.

Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, en alianza con Cuba Socialista toman la delantera bajo diferentes procesos y empiezan a radicalizar la participación del pueblo en las definiciones económicas políticas y sociales, La democracia representativa y delegataria se empieza a trasformar en protagonismo y decisión directa de las comunidades en torno a todas las realidades que les incumben. El capitalismo en su fase imperialista se enferma en una de sus más hondas crisis, y los bloques de poder mundial empiezan a cambiar de eje. La violencia del saqueo, la invasión y las imposiciones de EEUU y el FMI se trasforman en la paz y la soberanía que se edifican desde el ALBA y la unidad de los pueblos.

Las contradicciones del sistema capitalista están vivas en todo el continente. En unos países más que en otros afloran con más fuerza los síntomas de la decadencia de un modelo de sociedad inviable para la humanidad. La crisis financiera que en nombre de la propiedad deja sin propiedad y sin vida a los trabajadores del mundo. La crisis alimentaría con su principal expresión: el hambre. La crisis energética que deriva en invasión y saqueó .La crisis ambiental de un mundo que se devora la naturaleza pensando en la ganancia y no en el futuro de todos. La crisis del consumo que genera necesidades que avasallan y subordinan al hombre, convirtiendo todo en mercancía sin resolver los problemas esenciales del bien ser y el bienestar de todos. La crisis de valores donde en nombre de la democracia, la justicia y la libertad durante años se ha invadido, asesinado, y validado lo que para un grupo minoritario de la población; la burguesía y sus intereses, conviene.

Los narcóticos en sus diferentes presentaciones: las legales que se comercializan en el mundo con las marcas de las multinacionales farmacéuticas, las bebidas alcohólicas que generan grandes ganancias para muchas empresas, y las drogas “prohibidas“producto de economías emergentes que compiten de manera subterránea. Los narcóticos reemplazan la cultura ancestral de la lúdica y el disfrute del espíritu y se convierten en armas de dominación. En los EEUU se da vía libre a la utilización de estos para atacar en la expresión mas rebelde de la humanidad: la juventud y de esta manera acabar con los movimientos sociales contra la injusticia y la marginación. Para acabar con el fantasma del comunismo todos los argumentos son validos, hasta aquellos que agreden la vida del hombre.

Los narcóticos además de crear una cultura antihumana, transgreden a sus impulsores y se convierten en un cáncer que se devora el monstruo. Además de haber sido utilizada para adormecer la juventud, utilizados para financiar la compra de armas, derrocar gobiernos, financiar todo tipo de grupos contrarrevolucionarios, campañas políticas de todo tipo. Se convierte en la justificación ideológica y política para intervenir y avasallar pueblos enteros. A La doctrina de la seguridad nacional de los años 60 se le genera un mecanismo de financiamiento paralelo a las “ayudas gringas” para las tareas sucias generalizadas en Latinoamérica, luego de las dictaduras del 50 también financiadas y avaladas por los EEUU.

La violencia y la cultura de las drogas atraviesan todo el territorio latinoamericano de manera transversal y es utilizada de diferentes maneras en los países latinoamericanos. En Colombia “la principal democracia aliada del imperio”, lo grupos paramilitares han exterminado sectores completos de la población en contubernio con las fuerzas estatales, se han desplazado entre 3 - 4 millones de personas. Subsisten las bandas que controlan la vida y la política en los barrios de las grandes ciudades, los grupos paramilitares asociados al narcotráfico mantienen la paz de la muerte en el campo colombiano, la mitad del congreso colombiano o más tiene nexos con el narcotráfico, la tercera parte del mismo ha sido imputado con la parapoltica. La matriz que se difunde en el mundo es que allí se ha avanzado en la democracia y qué el país es un país seguro, ¿democracia de quien y seguro para quien?

En Venezuela la agudización de las contradicciones sociales, y la violencia en los barrios populares asociada a las multinacionales de la droga, se convierte como en otras partes y momentos históricos, en arma de la contrarrevolución. No podemos minimizar el fenómeno. Los problemas históricos que se han dado en la frontera colombo-venezolana, las alianzas de gobierno regionales de Venezuela en Zulia y Táchira con políticos y paramilitares colombianos. Donde además de aprovechar sus recursos para financiar campañas, aprovechan sus aparatos armados para atacar la población .la generalización del consumó de drogas psicotrópicas y la bandalizacion de la vida en los barrios es una estrategia de dominación a largo plazo del capital, no en vano se generaliza la matriz de que la violencia esta venciendo al gobierno, al mismo tiempo que se ataca al gobierno como un gobierno dictatorial (donde la violencia es la que mantiene el gobierno), arma de muchas aristas.

Como contrapartida el gobierno y la revolución en Venezuela impulsan el poder popular, la comuna y la participación, la democracia directa que además de compartir las decisiones fundamentales de vida de las comunidades; los planes estratégicos comunales, parroquiales y de los barrios, empiezan a compartir la administración de los recursos en esta fase de transición al socialismo. El poder popular se debe ocupar en todos los sentidos de la realidad de las comunidades, hacer de la justicia social e integral de la comunidad un hecho. Empezar a debilitar los cimientos de la violencia capitalista en su esencia misma, la explotación del hombre por el hombre, desarrollando economía y poder en un solo sentido. El poder popular construye una cultura propia socialista que combate la violencia con la participación, la convivencia y la democracia directa en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Se combate la violencia y las matrices de opinión con la construcción cotidiana en los barrios y poblaciones de seguridad social integral. La matriz que se de difunde internacionalmente es que Venezuela es un país inseguro, que la violencia social lo carcome y que los cimientos de la democracia están en peligro.

Mientras la burguesía impulsa la violencia en sus canales, transmite el modelo de vida americano-consumista como válido, avala las prácticas del policía que violenta e intimida, trata de asociar y responsabilizar al gobierno venezolano de toda la violencia estructural que durante años se ha acumulado en el país, convierte sus noticieros en una página roja de propaganda antigubernamental, lo contrario del vecino país, impregnando en el conciente colectivo con la ayuda de muchos hechos violentos magnificados dirigidos y no dirigidos, muestra un país en crisis, divido y carcomido por el odio .país completamente diferente al que quiere construir la revolución y al que la mayoría de los venezolanos le apostamos. ¿Será que hay respeto por las mayorías y por la democracia venezolana?

La guerra del capitalismo no tiene fronteras ni escatima en métodos. Internacionalmente los medios de la oligarquía sin lograr opacar los logros de la revolución y el liderazgo revolucionario que se construye, tratan de vender en alianza con la derecha imperial una Venezuela donde se incuba la dictadura, se violan los derechos humanos, se persigue a la oposición, se compran aliados, silenciando las barbaridades del imperio norteamericano, del genocidio colombiano y peruano, justificándolos. Escondiendo las grandes y graves consecuencias de la crisis capitalista y el poco impacto que esta ha tenido en el naciente modelo venezolano. Se repite la propaganda imperial mentirosa desarrollada en la década de los 60 contra la Revolución Cubana como una forma de aislar el proceso revolucionario de los pueblos del mundo y justificar toda la agresión violenta contra este pueblo.

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