sábado, 29 de agosto de 2009

UNIVERSIDAD AUTONOMA BURGUESA Y DEPENDENCIA ECONÓMICA


Abraham Carrillo

La universidad autónoma venezolana y en buena parte de los países periféricos-dependientes, ha reflejado a lo largo de las últimas décadas, en contenidos y métodos, su escasa vinculación con las necesidades y anhelos de las grandes mayorías nacionales, totalmente alejadas de cualquier proyecto nacional soberano e independiente que haga avanzar a los países de nuestro continente a una sociedad libre de ataduras al imperialismo.

La actividad de contacto directo con el pueblo (las extensiones universitarias) se ha perfilado como una tarea ajena a la vida de la misma Universidad, sus programas se limitan a lo que definiríamos como actividades “caritativas”, traspasada de contenidos y métodos elitistas. La división social del trabajo intelectual y manual alcanza gracias a las universidades niveles insospechados, para la juventud de los sectores populares la universidad es un espacio de ascenso social que lo aleja de su origen humilde. Y todo sucede estando en una sociedad contemporánea dinámica, vorágine de cambios y desafíos, donde los pueblos, los trabajadores y las trabajadoras cada vez asumen más su papel protagónico.

Sin embargo, actualmente chocamos con unas universidades autónomas rudimentarias, rígidas y reacias de asumir su papel de constructora de porvenir de las inmensas mayorías históricamente excluidas, en diversas partes del continente, donde los pueblos se han dado gobiernos democráticos y revolucionarios, cierta academia (incluso alguna que viene de la izquierda histórica) universitaria esta en la reacción, en el bloque histórico de la contrarrevolución. El claustro universitario realmente se ha convertido en un espacio ajeno a los cambios históricos, un lugar reaccionario, que da vergüenza si comparamos esta situación con la heroica Universidad de los 60 y 70, verdaderos espacios donde se sintetizaba en la práctica la consigna de Estudiar y Luchar.

Ahora bien, frente a esto pudiésemos preguntarnos ¿Por qué ese comportamiento de la universidad autónoma con respecto al pueblo?, ¿Por qué la llamada “comunidad universitaria” se diferencia tanto de la comunidad en general (tanto que no se parece)?, estas y otras interrogantes se esclarecen cuando enmarcamos estas instituciones en un modelo económico dominante existente, Capitalismo, bajo el control de un sector social minoritario beneficiado de dicho modelo, La Burguesía.

En este orden, la desigual distribución de la producción mundial, los roles diversos que juegan los países en el campo internacional, es decir, la división internacional del trabajo, se refleja en las universidades, en su funcionamiento interno, sus programas de estudio, sus líneas de investigación, sus pensum de estudio entre otros. No es igual la función social de la Universidad en EEUU o Europa Occidental, que en Panamá, Bangladesh o Mauritania.

Con esto situamos la problemática universitaria en un contexto geográfico, social, cultural y político distinto. Las sociedades industriales, que son los centros del imperialismo, requieren de la Ciencia y Tecnología, como un insumo vital a su sobrevivencia y desarrollo. Sus esquemas productivos asignan a ellas el papel de verdaderos factores de producción, en permanente expansión e innovación.

En cambio, para la periferia, la producción científica y tecnológica es un factor que impuesto por el modo de producción vigente, refuerza y consolida su carácter de dependiente, la ciencia y la tecnología se impulsa a razón de factores exógenos, al igual que el resto de la estructura económica, modelo totalmente antagónico con lo que se conoce como desarrollo endógeno. Esa dependencia se refleja en la supuesta “Generación de Ciencia y Tecnología” que emanan nuestras universidades autónomas, y más que un factor de progreso son escuelas de subordinación. La formación de nuestros estudiantes y científicos en función a líneas de investigación ajenas a las problemáticas de la sociedad, la compra y adquisición de tecnologías (transferencia de tecnología incipiente), las aplicaciones mecánicas de técnicas productivas, este ha sido el funcionamiento de las universidades autónomas, han sido los factores que han reforzado nuestra subordinación cultural y científica.

Son tan aberrantes los niveles de dependencia de estas casas de estudio como enclave cultural donde se nos transfiere todo lo que los países capitalistas desarrollados entienden por Ciencia, Tecnología y Cultura, que mencionaré algunos tópicos donde se debería concentrar los esfuerzos de nuestras universidades para su atención: marginalización, pobreza, falta de vivienda, desempleo, analfabetismo, desnutrición, mortalidad infantil, deserción escolar, exagerada y deformada urbanización, contaminación y deterioro del medio ambiente, falta de creación, producción científica y cultural, en síntesis todo un cuadro de necesidades prioritarias a ser superadas y que pasan desapercibidas en los programas de investigación de estas universidades.

Porque hay que preguntarse ¿Cómo teniendo las universidades autónomos presupuestos tan gigantescos no pueden desarrollar investigaciones pertinentes y de calidad? ¿Donde están las vacunas necesarias para la salud de nuestro pueblo? ¿Donde están las nuevas maquinarias necesarias para la industrialización? ¿Por qué nuestros profesionales tienen tan poca sensibilidad social? porque son universidades al servicio del imperialismo, de las oligarquías, de eso no debe caber la menor duda.

Citaré un caso reciente que viene al tema, hace unos meses una conocida empresa transnacional del sector lubricantes dotó en equipos a la Escuela de Química, de la Facultad de Ciencias, de la Universidad de Carabobo, y se conformó un laboratorio especializado en esa área. Por una parte se evidencia la alianza de importantes sectores económicos (autoridades universitarias-transnacionales), por otra parte, no es una donación o acto desinteresado realizado por esta empresa, sino una buena inversión, ya que estaría asegurando investigación gratuita para las mejoras de sus productos y posterior reclutamiento selectivo de investigadores/as y estudiantes. Esta Facultad de Ciencias cuenta con los mejores laboratorios de la Universidad de Carabobo dotados por el Estado Venezolano, y es modesto o casi nulo el desarrollo de líneas de investigación prioritarias para la nación que realiza dicha casa de estudios, ¿Por qué no se desarrolla una línea investigativa en Fertilizantes, Química de Suelos, Polímeros? Se evidencia el deslinde de los programas de investigación con el Proyecto Nacional de Desarrollo cuyo objetivo es romper con la dependencia económica que hemos heredado en Áreas como Alimentos, Petroquímica, Química, Fármacos, Polímeros, entre otros.

El Proyecto Nacional Simón Bolívar (Primer Plan Socialista) es un instrumento fundamental para el desarrollo de la Ciencia y Tecnología, la independencia económica, y por lo tanto, el marco insustituible en el que debe insertarse la función y los fines de la universidad. Su ausencia o la existencia implícitas de proyectos grupales, sectoriales socialmente, no contribuyen a impulsar el sistema social de la ciencia, por el contrario, refuerzan nuestra dependencia cultural.

Mientras no se transformen estas universidades a los nuevos tiempos, no se acople a las transformaciones sociales actuales, no cumpla con la expresión dialéctica sociedad-universidad, quedará rezagada y será un factor de estancamiento en el esfuerzo de la transformación profunda de nuestra sociedad venezolana. Debemos hacer esfuerzos importantes para transformar radicalmente todo nuestro sistema educativo, es imprescindible crear una Universidad Humanista, Científica, Técnica y Productiva que vincule en todo momento el estudio con el trabajo, que sea un espacio para la liberación material y espiritual de nuestra patria, que se coloque a la altura de los cambios históricos hoy en curso en el continente, que sea participe en la construcción del Poder Popular, del Socialismo.

Sólo así la Universidad venezolana podrá ser un espacio que vence las sombras.

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