sábado, 26 de diciembre de 2009

Entrevista en Venezuela al revolucionario e intelectual vasco Iñaki Gil de San Vicente

ABP

ABP: Iñaki, el pueblo vasco enfrenta una arremetida represiva muy violenta en estos momentos. ¿Puedes hablarnos sobre el tema?

Iñaki: Bueno, la realidad del pueblo vasco es una realidad tremendamente dura. Por ponerte un ejemplo, el pueblo vasco no llega a tres millones de habitantes y tiene ochocientos prisioneros políticos, por lo tanto tiene proporcionalmente más prisioneros políticos que Colombia. Y eso se produce en dos Estados que se dicen democráticos, que están en el centro de la Europa que se dice democrática: el Estado francés y el español.

En mi pueblo, en estos momentos, hay cuatro desaparecidos por razones políticas; atrapados por la policía española y francesa, desaparecidos. Tal y como ocurre frecuentemente en Latinoamérica.

Te estoy dando datos espeluznantes sobre la represión contra mi pueblo, e insisto, eso sucede en el corazón mismo del imperialismo europeo, donde se supone que surgieron históricamente la democracia, los derechos humanos, el respeto al individuo, etc.

Eso sucede en mi pueblo actualmente.


ABP: ¿Y cuáles son las estrategias que han utilizado para resistir a esa represión?

Iñaki: En estos momentos no hay estrategias de resistencia… Me explico, nosotros tuvimos una fase de resistencia frente a la invasión y la opresión, pero decidimos que la mejor forma de resistir era el seguir luchando; hacer una especie de ofensiva, una especie de construcción.

Para nosotros la resistencia es una cosa pasiva: “A mí me golpean, yo me acorazo como un erizo, como un nudo, y que me den todos los golpes. No me moverán”, como se decía en los setentas.

A comienzos de los noventa hicimos una reflexión, y nos dimos cuenta que estar pasivos recibiendo golpes no era correcto estratégicamente. Era más correcto construir la nación, construir el socialismo –incluso dentro de la opresión nacional y del capitalismo— mediante el contrapoder obrero y popular, mediante la autorganización, la creación de movimientos populares, la integración de sistemas asamblearios, de sistemas de democracia directa del pueblo.

Nos dimos cuenta que era más correcto construir la nación y el socialismo mediante la creación, en fin, de otra sociedad, de otro pueblo vasco. Y a eso notros lo denominamos construcción nacional. O sea, es una política, si se quiere, de resistencia, pero mucho más compleja, porque no se está a la espera, sino que es más activa.

Se trata de ir construyendo, en la medida de lo posible, el futuro que deseamos. Se trata de construir intentando y, de hecho, no dependiendo de las instituciones oficiales, no dependiendo de los aparatos de poder ni del aparato parlamentario en la medida de lo posible.

Eso es lo que nosotros llamamos construcción nacional. Entonces, estamos luchando por construir el socialismo, por construir la independencia nacional. Sabemos que es imposible conseguir esto totalmente dentro del capitalismo y dentro de la ocupación y la dominación española, pero en esa medida –como decía un marxista—iremos construyendo islotes de libertad, para luego hacer un archipiélago de libertad y, finalmente, una gran península de libertad.


ABP: ¿Cuál es el papel del Movimiento Continental Bolivariano en el contexto que nos describe?

Iñaki: El MCB cala dentro de este contexto por varias razones: Primero, porque el MCB reivindica una cosa que nosotros reivindicamos: el derecho absoluto a que los pueblos se autorganicen y sean independientes si quieren serlo. Ese es el primer criterio. Nadie puede imponer a un pueblo una voluntad ajena a la suya. Nosotros llevamos 200 años luchando por eso. Entonces coincidimos con el MCB que reivindica esto mismo.

Segundo, el MCB es un movimiento incluyente que integra, que suma, que absorbe luchas y acciones. Es un movimiento de movimientos, con una capacidad que en Física se llamaría atractora, es decir, el MCB tiene una fuerza de atracción.

La lógica de la fuerza atractora en el movimiento de liberación es capaz de crear redes populares, organizaciones populares, asumir las reivindicaciones y las luchas, así como darles una orientación respetando sus particularidades.

En tercer lugar, el MCB respeta las formas de acción y defensa de los pueblos. No les dice lo que tienen que hacer y lo que no. Aunque el MCB integra a una enorme mayoría de organizaciones y movimientos que luchan dentro del sistema parlamentario, no por ello excluye a quienes deciden recurrir a otras formas de lucha. Por el contrario, defiende esas formas de lucha, o más precisamente, defiende el derecho de los pueblos a recurrir, cuando es necesario, a las formas de lucha que decidan.

El MCB es respetuoso del prólogo y la introducción a la Carta de Derechos Humanos y Universales presentada por la ONU en 1948, pues ahí se habla del respeto al supremo derecho de los pueblos a recurrir a la rebelión contra la opresión.

En Euskal Herria nosotros mantenemos el mismo criterio. Respetamos el derecho de los pueblos, de los colectivos, de las clases sociales oprimidas, de las mujeres explotadas, etc., a asumir el sistema de defensa que crean conveniente y aplicarlo en consecuencia. Y no somos quiénes para negar que apliquen el mecanismo de defensa que más les convenga, como quieran y como puedan.


ABP: Iñaki, ¿Cual sería su llamado al mundo frente a la crisis mundial del capitalismo?

Iñaki: A un nivel táctico inmediato, haría un llamado a la autoorganización. A la creación de organizaciones potentes, a la concienciación, al desarrollo de una mentalidad socialista, a la ampliación del internacionalismo solidario a nivel mundial, a ser conscientes que el enemigo son el imperialismo y el capitalismo; a dirigir todas las luchas hacia la toma del Poder.

No hay Poder Popular si no hay Poder obrero. Los ejemplos los estamos viendo: en Honduras el Poder Popular era débil. Vino la oligarquìa, vino Estados Unidos y dieron un golpe militar dictatorial. En Venezuela, en cambio, el Poder Popular es fuerte, por ello Estados Unidos no se ha atrevido –después de intentarlo en abril del 2002— a lanzar un nuevo golpe de Estado. Si existe Poder Popular se puede avanzar de una manera más rápida hacia el socialismo en una situación de crisis.

Pero este criterio es también válido para cualquier lucha particular. Nosotros reivindicamos que la mujer tenga Poder para denunciar y abofetear al marido que la maltrata y la viola en casa. Otro ejemplo: que el obrero tenga Poder para tomar una fábrica; que los parados (desempleados) tengan Poder para socializar los grandes almacenes y repartir la comida, etc. Los Poderes Populares deben existir en los espacios donde el pueblo sufre, donde están las personas luchando cotidianamente.

El segundo criterio es mayor y más decisivo, estratégico: se trata de que estas propuestas concretas deben tener una visión estratégica para salir de la crisis. Y la única forma de salir de esa crisis es acabar con el capitalismo.

La forma de salir de la crisis es construyendo el Poder Popular, un Estado obrero: salir del capitalismo, no hay de otra. Sólo así avanzaremos hacia una sociedad comunista donde desaparezcan la explotación y el trabajo asalariado. Si no se tiene en cuenta este objetivo estratégico, el objetivo táctico pierde mucho de su potencia.

ABP: Muchas gracias Iñaki.

Iñaki: Gracias a ustedes, compañeros. Modificado el ( ABP/21/12/2009 )

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